LOS 10.000 DEL SOPLAO. LA VERDADERA HISTORIA

En una noche de cervezas con mi mujer fue sembrada la semilla, y no penséis mal, de este reto que a día de hoy ya está superado.

Días han pasado desde que entré en la meta de Cabezón de la Sal, y hasta ahora no he estado seguro de cómo describir esta experiencia. Procuraré no aburrir al personal con mis sensaciones.

Previo a la carrera había leído alguna que otra crónica o batallita hablando de retos personales, de dureza extrema, de retos conseguidos.

Hay personas que necesitan mostrar al mundo sus haza√Īas, para recibir elogios y reconocimiento. La vanidad forma parte del ser humano y sobre todo de muchos cicloturistas que asisten a estos eventos deportivos.

Quiz√°s √°vido de nuevos retos, supuestamente imposibles, me dirijo a Cabez√≥n de la Sal en compa√Ī√≠a de dos t√≠os muy grandes, congrio y jordiman.

El viernes a las 7 y media de la ma√Īana estoy que no quepo en m√≠ mismo de los nervios. Varios d√≠as en tensi√≥n, con unas ganas inmensas de realizar este viaje. La gente se mueve por las calles, dirigi√©ndose a sus trabajos, y nosotros a recoger un congrio para dirigirnos rumbo al norte.

La experiencia del viaje es indescriptible. Once horas, jordiman, congrio y yo, separ√°ndonos escasamente para mear. El viaje supuso un desgaste f√≠sico enorme. Tanto re√≠r nos hizo llegar agotados. El pobre Jordiman sufri√≥ el ataque psicol√≥gico por nuestra parte de Madrid para arriba. Empezamos a hacer apuestas del kil√≥metro en el que reventar√≠a y llamar√≠a a su mam√°. El pobre no sab√≠a donde meterse. √Čl no lo sab√≠a, pero lo hac√≠amos por su bien. Ser√≠a una motivaci√≥n para llegar hasta el final. √Čl y el pez utilizaron la guerra qu√≠mica contra m√≠.

Curiosa la llegada a Cantabria, como bien defini√≥ Jordiman parec√≠a el fondo de pantalla del Windows, y un detalle que llam√≥ mi atenci√≥n, las monta√Īas cargadas de caminos con rampas imposibles. Nos acercamos a Cabez√≥n de la Sal y se empieza a ver el ambientazo, bicicletas en las rotondas con carteles indicando la carrera del a√Īo.

En la recogida de dorsales por poco la liamos al meternos en una especie de palacete. Los recogemos y nos damos una vueltecilla. Después, a nuestra casa en Comillas.

La casa era la ‚Äúcasa de la abuela‚ÄĚ. Las cortinas de visillos eran… preciosas, el nieto de la due√Īa era bastante fotog√©nico, y la foto de SSMM los Reyes con el Papa… sin palabras. Una colecci√≥n de libros de terror en la estanter√≠a nos hizo mirarnos al congrio y a m√≠. Sin saber como nos propusimos mutuamente dormir juntos esa noche, y el jordiman en el sof√° de al lado.

Damos una vueltecica para cenar, y tanta vuelta dimos que cenamos dos veces. El sitio estaba bastante paradillo. La segunda cena nos retrasó y nos hizo acostarnos un poco tarde y bastante cansados. Finalmente dormimos cada uno en su camica.

Sobre las tres y media me despierto, tengo ganas de mear, pero la pereza me vence, vuelvo a abrir los ojos y digo de levantarme. Ya eras las 5:50 hora de levantarse, y yo con unas ganas de dormir del carajo. Desayunamos, parimos, nos arreglamos y nos vamos a la salida.

En la salida una cantidad de gente brutal, pero aunque el n√ļmero de participantes era similar, realmente parec√≠a que hab√≠a menos gente que en los 101. Observamos a nuestro alrededor y le comento al congrio que esta gente parece que est√° muy fuerte. Mis piernas parec√≠an las de una bailarina al lado de estas moles del norte. √Čl me comenta que a ver c√≥mo van en el kil√≥metro 120.

Dan las 8 de la ma√Īana, traca y suena Thunderstruck de AC/DC, pasan los minutos y no nos movemos, al rato por fin andamos y al llegar a la alfombra roja ya vamos subidos. Comenzamos bastante r√°pidos, Jordiman se queda atr√°s, el congrio se va delante, al poco lo cojo. √Čl me comenta que va super bien, yo en cambio me encuentro ‚Äúraro‚ÄĚ como sin ritmo. Voy un rato con √©l y finalmente en un descenso se va. La gente es muy ‚Äúpro‚ÄĚ y se producen los primeros sustos, una ca√≠da a escasos metros de m√≠.

Decido hacer una peque√Īa parada para quitarme el maillot largo y regar un bosque cercano.

En un sube y baja nos dirigimos a Caviedes y de ah√≠ entramos en La Cocina, donde se cuece algo grande. Giramos a la derecha, y el espect√°culo es sobrecogedor, una rampa de m√°s del 20 % reci√©n asfaltada, y tras esta una multitud de gente a los lados de una rampa de piedras enormes, Las Lastras. La gente anima enfervorizada. La subida es corta, viene un peque√Īo descanso, pero nuevamente vienen otros rampones.

En el descanso alucino con las vistas a mi derecha, un paisaje brutal con el mar al fondo. Aprovecho para echar fotos. Seguimos y nos dirigimos a unas suculentas Z que dan fin a esta subida al Soplao.

Arriba hay un avituallamiento de ciclistas nerviosos comiendo r√°pidamente y tir√°ndose a muerte por la bajada, se√Īalada como muy peligrosa. Yo me paro tranquilamente a comer, beber y hacer mis cosicas. Me vienen recuerdos de Ronda.

Cojo mi bici y me tiro con tranquilidad por el descenso, que era como para tomar precauciones, pero tampoco era para tanto. Supongo que si bajas a tumba abierta, pues… eso es otra cosa.

Nos dirigimos a carretera, con cuidado ya que el tráfico no está cortado. Pasamos por la localidad de Puente Nansa, después giramos a la derecha y cruzamos un río. Aquí llama mi atención como la gente se tira al agua literalmente y cruzan el río poniéndose empapados sin esperar a que pasáramos los que íbamos a hacerlo por unas piedras. Me subo en la bici y seguimos el camino.

Llegando a una curva escucho sonido de gaita y veo una chica tocándola, cojo mi cámara y foto, que curioso, pero la guardo rápidamente al ver la mole que había que escalar a mi izquierda, el Monte Aa, con rampas de hasta el 23%, similares a la parte dura del Colativí. Después se suavizan, pero siempre con rampones. Menos mal que el puerto es corto, pero a estas alturas de la película, las piernas ya han pillado dos buenos latigazos.

En este punto todav√≠a no he comentado nada, pero es destacable c√≥mo la gente se desarma anim√°ndote, los n√ļcleos urbanos cargados de gente, y fuera de ellos tambi√©n te encontrabas gente parada en la cuneta ofreci√©ndote agua, bebida incluso gominolas, y como no los animales de los cencerros, que brutos, te daba miedo pasar a su lado. Tambi√©n a destacar una ni√Īa de la que nos percatamos primero yo y luego jordiman. La ni√Īa estaba todo el rato en plan ‚Äúvamos, vamos, sois unos campeones, sois los mejores, vamos chicotes…‚ÄĚ como pose√≠da.

Descenso hacia Ruente y de ah√≠ hacia el √Ārea recreativa Casa del Monte, kil√≥metro 66, son aproximadamente las 12:15. Nos esper√°bamos barro, fr√≠o, y nos encontramos polvo a mantas y un calor brutal con temperaturas seg√ļn escucho superior a los 30 grados, y ah√≠ nuevamente cometo otro error. No he bebido lo suficiente y me encuentro con bastante baj√≥n, por no decir que arrastro un dolor importante de rodilla desde hace 20 kil√≥metros. Me lo tomo con calma, cojo dos bocatas, bebida y me voy a una sombra y me siento tranquilamente. Unos excursionistas me dicen que no pare mucho que me enfr√≠o. Yo les contesto que no pasa nada, que tenemos todo el d√≠a, y tranquilamente como y bebo all√≠ en mi sombrica.

Voy esquivando la basura del suelo hasta que llego a los contenedores para tirar mis desperdicios. Me subo en mi bici y comienzo la primera subida al Moral. Las primeras rampas son demoledoras y la rodilla parece que me va a reventar, incluso salta en mi cabeza la se√Īal de alarma ‚Äúcomo esto vaya a m√°s, va a ser insoportable, quedan 100 kil√≥metros‚ÄĚ.

Nuevamente soy testigo de otra an√©cdota. Voy subiendo y veo delante como un super ‚Äúpro‚ÄĚ se toma su gel, y cuando termina lo tira al suelo. Me quedo blanco, pero es que unos metros por delante veo como uno se bebe el bid√≥n y lo tira al otro lado del camino, entre los √°rboles. Entre esto y que a√ļn en este kil√≥metro te encontrabas como entre dos merluzos eran capaz de ocupar un carril de cuatro metros de ancho sin dejarte pasar, adem√°s del dolor de rodilla y el calor sofocante, la llegada a la cumbre fue una odisea. Llegu√© arriba deshidratado y con s√≠ntomas de calambres. Voy en el kil√≥metro 77, descanso un poco y me tiro hacia abajo por una zona entre bosques de una belleza bestial.

Voy flipando con los paisajes cuando de repente algo llama mi atenci√≥n, ‚Äúy ese, qu√© hace para arriba?‚ÄĚ Era el primer clasificado, un profesional retirado el a√Īo pasado seg√ļn cuentan. Otra cuesti√≥n para pensar y para debatir. A los pocos minutos aparece el segundo clasificado y as√≠ veo hasta el tercero y no recuerdo si el cuarto. Termino el descenso y me dirijo por carretera a B√°rcena Mayor.

Delante de m√≠ veo a un ‚Äúse√Īor‚ÄĚ. Me voy acercando a √©l y como lleva buen ritmo me quedo detr√°s suya ya que √≠bamos por carretera con tr√°fico abierto y no me fiaba de ponerme en paralelo. √Čl mira de reojo y se echa a un lado para que no le cogiera el rebufo. Lo aviso para que tuviera cuidado, que ven√≠a un coche. No me contest√≥ e increment√≥ el ritmo para que no me aprovechara de su estela. Sin comentarios.

Llegamos a B√°rcena Mayor, y justo cuando un grupo me iba a animar a mi paso, freno al escuchar la llamada del amor. Me paro y cojo el m√≥vil. Creo que alucinaron viendo la escena, termino y saco mi perfil, viendo que quedaba un kil√≥metro para el siguiente avituallamiento. Aqu√≠ soy testigo del ‚Äútalento‚ÄĚ de estos txikarrones del Norte:

El I√Īaki: ‚ÄúHola chaval‚ÄĚ
Germinator: ‚ÄúHola buenas‚ÄĚ
I: ‚ÄúPor d√≥nde anda el siguiente escape?‚ÄĚ
G: ‚ÄúEs que hay escapes? Ni idea‚ÄĚ
I: ‚ÄúA ver el mapa pues‚ÄĚ
G: ‚ÄúEn un kil√≥metro hay un avituallamiento‚ÄĚ
I: ‚ÄúPues seguir√© hasta all√≠‚ÄĚ
G: ‚ÄúEs que vas malamente?‚ÄĚ
I: ‚ÄúQue vaaa joder, si voy sobrao, lo que pasa es que no vine muy mentalizado, a ver si el a√Īo pr√≥ximo vengo hecho a la idea‚ÄĚ

No pude evitar quedarme con la boca abierta.

Como algo en el avituallamiento, pero ya noto que la cosa no va bien, no me entra mucho la comida y tengo mucha sed. Solo me quedan 72 kil√≥metros. Un chaval de la organizaci√≥n me echa aceite en la cadena, y comienzo el siguiente puerto, la Cruz de Fuentes, algo parecido a un Puntal, unos 15 kil√≥metros de puerto con un cartel en su inicio que te avisa con algo como ‚ÄúFuentes, 15 km, as√≠ que tranquilu‚ÄĚ.

El puerto posiblemente sea uno de los sitios más bonitos por los que he ido en bicicleta, un bosque con tal espesura que literalmente te envolvía, el agua rezumaba de todos los rincones y todo amenizado con la banda sonora del río que pasaba junto al camino. En este puerto comienzo a sentirme mejor, la rodilla casi no me duele y los síntomas de calambres han desaparecido, el calor no aprieta tanto y las rampas no son tan duras, así que alegro un poco el ritmo, pero sin pasarme, queda mucho, y de vez en cuando aprovecho para hacer alguna foto.

Llego a la cruz que indica el final de puerto, bebo una bebida que daban de propaganda y nos indican que unos 300 metros más abajo hay una fuente, así que me tiro hacia allí.

Una vez en la fuente vuelvo a escuchar a otro machote:

El Patxi: ‚ÄúAy va pues, pues que voy de puta madre‚ÄĚ
El Eneko: ‚ÄúJoder, pues dale m√°s fuerte pues‚ÄĚ
P: ‚ÄúQue va tu, es que no quiero ir m√°s r√°pido joder‚ÄĚ
E: ‚ÄúPor qu√©? ay va la ostia‚ÄĚ
P: ‚ÄúPues porque esta noche quiero ducharme s√≥lo. Paso que me duche nadie, as√≠ que pues voy as√≠ tranquilo de verdad‚ÄĚ

El t√≠o iba medio empelotas y hubo un momento en el que me pareci√≥ ver detr√°s de √©l un t√≠o muy delgado con una guada√Īa.

En esa misma fuente veo como el ‚Äúse√Īor‚ÄĚ al que me pegu√© en el acceso al Moral, el que no quer√≠a que le cogiera el rebufo, le comenta a otro que ‚Ķ ‚Äúuy, de repente me ha dado un pajar√≥n y no se por qu√©, ando hecho polvo‚ÄĚ. Se que est√° mal pero…

La bajada es corta, y en seguida subimos a Palombera por carretera con unos peque√Īos neveros en la orilla de la carretera, se corona pronto y bajada para coger el tercer pico de este alto, la subida a Venta Vieja, famosa por su barrizal. Hoy es una simple y corta subida, con buenos porcentajes, pero bastante light. Antes paro en el avituallamiento y me siento con una gente bastante enrollada con los que echo un ratico. Me despido de ellos y paro a inmortalizar el paisaje. En este punto se ven varios focos de incendio dispersos por toda la sierra, impresionante.

Terminamos el puerto con la gente del cencerro, que no se si eran los mismos de antes, pero al pasar me viene un tufo a cerveza que tiraba para atrás, los pasamos y nos tiramos hacia abajo. Pasados unos metros otra parada. Este paisaje no te deja indiferente, es muy difícil concentrarte en la bici. Vas todo el rato alucinando con el entorno.

La bajada hasta Juzmeana se hace primeramente por una pista bastante dura, pero luego se pasa a las 8 revueltas de 180¬ļ en asfalto, una zona para gritar yujus de felicidad.

Comienzo la √ļltima subida, la segunda subida al Moral, que empieza bastante tendida. Voy a buen ritmo, llevo m√°s de 130 kil√≥metros, y tengo la sensaci√≥n de poder subir otro puerto m√°s si lo hubiera, voy disfrutando, no tiene sentido apretar y pasarlo mal, as√≠ que me emborracho del paisaje, que ya lo hab√≠a visto en la bajada, pero no ves tantos detalles como cuando lo subes, y sobre todo esas escenas de las √ļltimas rampas, la gente acalambrada, durmiendo en la orilla del camino.

Desde un todoterreno me grita alguien de la organizaci√≥n haci√©ndome una se√Īal con el pulgar. Me acababa de poner hace unos minutos los auriculares y no logro entender lo que me dice, pero me pareci√≥ entender que era en referencia a los M3K.

Miro el reloj, ‚Äúuy que tarde, casi las 7 de la tarde, ya est√° bien‚ÄĚ. Acelero, corono el √ļltimo puerto, me echo un poco de agua, mando un mensaje del amor, y me tiro hacia abajo en direcci√≥n a la gloria. Bajada vertiginosa, se me salta la cadena, me paro, la pongo, y sigo, llego a un terreno de llano y me encuentro a otro colega de Santander, un t√≠o muy enrollao con el que voy hablando de esta y otras ediciones del Soplao.

En el llano por carretera nos pega el viento en contra, el tío se pone delante de mí y se pone a tirar, yo voy detrás suya como tras una moto, pero en pocos metros revienta y le dan calambres. Me pongo delante suya y le digo que se pegue, así que vamos junticos a su ritmo hasta Cabezón de la Sal. La entrada maravillosa, muchísima gente animando a muerte.

Llamo al congrio que lleva sobando un buen rato. No voy a contar ciertas cosas, que las cuente él, pero viene hasta donde yo estoy y nos metemos en la carpa para comer algo.

El congrio y yo medio preocupados por jordiman. No sabemos nada de él y son ya las 8 y media. Habrá que llamar a Montse? Y cómo le explico yo esto al de antes? Finalmente nos llama, ha llegado, lo ha conseguido, y ahora es cuando la alegría es completa, tres de tres, y uno de ellos con un tiempazo de la hostia. Los m3k cumplen su cometido.

Saludamos a los colegas de Madrid del congrio, y nos vamos para el coche. La estampa es dantesca. La gente entrando medio muerta y el congrio y yo peg√°ndonos hachazos el uno al otro y gritando yujus. Cogemos el coche y a la casa a pegarnos una duchica por orden de llegada a meta.

Al llegar el pueblo, la misma historia, est√° todo muerto, y entre eso y el cansancio damos de mano prontico, a eso de las 2 y pico.

Al día siguiente doble desayuno y al coche. En el camino nos pegamos un homenaje de los buenos en la comida y para casa.

Emoci√≥n al ver nuestro Puntal. Si hubi√©ramos llegado un poco antes…

Como he dicho al principio, durante 11 horas y pico de ruta en solitario te da tiempo a pensar, y al llegar ordenas un poco tus pensamientos y llegas a la conclusión de varias cosas.

En el norte hay mucha afición, la gente animaba como locos.

La organización es impecable, no faltaba de nada, ni comida, ni bebida. Además había asistencia técnica, y no sólo en los puestos fijos, sino que iban los mecánicos en los Quad preguntando todo el rato si iba todo bien, para quitarse el sombrero. Sólo un consejo, no metáis a 10000 personas allí, por el bien de la carrera y por el bien del entorno.

Entre tant√≠simo corredor, hab√≠a ciertos espec√≠menes que le dan mal nombre a los que practicamos este noble deporte, esos que tienen el descaro de arrojar basura a la monta√Īa como si estuvieran en el Tour de Francia o algo as√≠. Adem√°s est√°n esos que se piensan que realmente esto es una competici√≥n a muerte, no te dejan pasar y te cierran el paso casi conscientemente, pero bueno, de esos los hay en todos lados.

Siempre solemos hablar de la belleza de los paisajes, que recorremos con nuestras bicicletas, pero quizás por la falta de costumbre, los de esa carrera son incomparables. Como ya he dicho antes, era inevitable salirte de la ruta para inmortalizar una idílica postal.

Si merece la pena hacer 1000 km. para arriba, correr todo el d√≠a en bicicleta, y hacer 1000 km. para abajo… pues para una persona normal quiz√°s no, para un mastrinkais es… una mastrinkada m√°s.

Como conclusi√≥n final, simplemente decir que los verdaderos retos est√°n dentro de nosotros mismos. No hace falta que nos organicen una carrera con kilometrajes infinitos y puertos interminables. Por suerte o por desgracia formamos un grupo de colgados a cual m√°s loco. Contamos con la destreza de aut√©nticos maestros del l√°piz sin l√≠mites en sus dise√Īos, y con gente a tu lado que no te van a poner la zancadilla para que no pases, sino que te van a echar una mano, aunque sea al cuello, siempre que lo necesites.

Estoy contento de estar en Almería y ansioso de volver a pedalear junto a los míos.

IBP Soplao 2010